lunes, 20 de enero de 2014

Todo a su respectiva edad

Queremos ser sociales, queremos hacer dinero, queremos conocernos a nosotros mismos, queremos conocer a Dios... queremos hacer demasiadas cosas y a veces parece que los anos que tenemos no serán suficientes. Entre el estudio, el trabajo, las responsabilidades, no sabemos qué tiempo tendremos para hacer las cosas que realmente pensamos que debemos alcanzar. 

A veces somos jóvenes y ya nos da ansiedad no haber logrado ciertas cosas. Yo por ejemplo, desde que estaba en el colegio, quería realizarme espiritualmente. Obviamente nunca lo logré. Entre tratar de hacer amigas, las tareas, las fiestas, la promo, etc. No era tiempo de alejarme, no era el tiempo correcto de encontrarme a mi misma. A veces esa sensación me vuelve y me siento mal conmigo misma porque nos dejamos sumergir en el mundo material... Los humanos somos demasiado visuales. Vemos un carro, queremos ese carro. Vemos esa mujer en la tele que usa carteras de marca y zapatos de suela roja y los queremos porque la sociedad nos hace creer que eso nos hará mejores. Nos hacen creer que queremos tantas cosas que nunca hemos realmente necesitado y nuca necesitaremos que, con qué tiempo nos ponemos a meditar o a encontrar a Dios o lo que sea? Somos conscientes de que no estamos en esta tierra solo para llenarnos de cosas materiales... o al menos deberíamos saberlo, no? Pero se nos olvida. Se nos olvida entre los romances, entre las responsabilidades, entre no querer cumplir 30 anos sin haber logrado nada... Simplemente la prioridad mayor, que es alimentar el alma más que al ego, la dejamos de segundo lugar.

Entonces bien... he estado pensado. Tal vez todo debe llegar a su respectiva edad. 

Desde que nacemos hasta los siete anos, según algunos, es la edad en la que "nos hacemos" (por llamarlo de alguna manera). Es la edad que define cómo seremos el día de mañana. La edad donde esas experiencias que vivimos nos marcan y nos moldean nuestra futura personalidad y carácter. Es una edad para vivir, no para pensar. No es una edad donde sea normal acarrear con responsabilidades; somos libres de actuar como queramos. De jugar, de reír, de hacer locuras y de ser nosotros mismos sin que nos juzguen. Es que a esa edad no te importa ser juzgado, no tienes malicia. Eres tan natural como un río que fluye. No estás forzándola. 

Luego viene la etapa de la adolescencia. Aquí comienza la malicia. Ya sabemos qué se supone que es bueno y qué se supone, según la sociedad y tus padres, es lo malo. Ya no se te deja ser natural; ya se te está inculcando que debes estudiar para en un futuro ser alguien en la vida. Ya se te dice cómo te tienes que vestir y lucir y actuar para tener amigos o "para que alguien te quiera". Es la edad donde te comparas con Raimundo y todo el mundo. Comienzas a tener ídolos y modelos a seguir porque no tienes una más mínima idea de quién eres. No tienes tiempo para pensar en espiritualidad y piensas que jamás serás adulto. Ni muerto serás adulto; los adultos son estúpidos e irracionales para ti. En la adolescencia tus incertidumbres son si le gustas a esa chica o chico, si tu cabello algún día va a tomar forma, si formarás una banda de rock o como mucho si saldrás bien en los exámenes. No tienes idea de la conga que te toca después de los veinte.

Los veinte... Y ahí estoy yo. Esta sí que es la edad de la incertidumbre y el que me diga lo contrario lo mato. Es la edad donde sabes que pronto serás todo un adulto y quieres lograr tantas cosas que no sabes por dónde empezar. Quieres tener un pareja pero a la vez quieres ser soltero y vivir la vida. Quieres casarte pero a la vez no te sientes preparado. Quieres tener tu propia casa pero aparte de que no tienes el dinero (o al menos yo no), no estás listo para llevar una casa porque tienes demasiadas cosas que hacer. Ya comienzas a pensar en tener niños, pero quién tiene tiempo de tener niños si tenemos que hacernos nuestra vida económica. Y de paso quieres encontrarte a ti mismo, viajar y ser una mejor versión de ti. Pero a pesar de tantas incertidumbres, es la edad de las emociones. Qué no vives cuando tienes veinte? Es la edad de las experiencias, de aprender de los errores, de formarnos en una carrera o moldear nuestro futuro. Es mejor dejar tanta preocupación atrás y tener confianza de que lo que va a venir, vendrá. Lo importante es concentrarse y vivir lo que se hace cada día para que nuestros mejores anos no pasen desapercibidos.

Los treinta. Los treinta para muchos se supone que es la edad en que ya comienzas con un poco más de estabilidad. Puede que hayas tomado la decisión en tus veinte de que no querías estudiar sino formar una familia y eso está bien. Los veinte fue una edad en que conociste más de ti de lo que pensabas y ahora te sientes más cómodo en tu propio cuerpo. Si decidiste ser ejecutivo, bien. Si decidiste ser mamá, bien. A esta edad lo que debería importar es cómo te sientas tu mismo con tus propias decisiones. Punto. Por otro lado es la edad de la lucha. Debes luchar si quieres una casa, debes luchar por conseguir un trabajo o para que no te boten de tu trabajo. No te puedes ya dar el lujo de andar de sitio en sitio como en los veinte, porque probablemente a los treinta ya tengas más responsabilidades o metas concretas. Volviendo al tema de la espiritualidad, es una edad en donde pudiese comenzar la búsqueda espiritual, pero tal vez de una manera mucho más dispersa. Lo más probable es que en toda tu vida, a los treinta es cuando más estarás ocupado. No quieres "quedarte atrás" y no tener amigas o amigos o no vestirte bien o no tener un buen trabajo o ser excelentes padres. 

Luego vienen los cuarenta. Es tal vez la edad en la que tengas que seguir luchando con llenar las necesidades básicas de las cosas que no lograste a los treinta, como una estabilidad económica por ejemplo, o es la edad en la que comienzas realmente a disfrutar de todos tus logros. O tienes un bebé y lo disfrutas a plenitud porque eres mucho más madura y porque probablemente si lo tuviste a esta edad es porque realmente lo querías o disfrutas de la estabilidad que lograste. Si no la has logrado del todo, ya no te es tan indiferente como cuando tenías veinte. Ya a esta edad o disfrutas de lo tanto que luchaste por llegar ahí, o te arrepientes de no haber luchado lo suficiente.  En ambos casos, es excelente edad para adentrarte mucho más en lo espiritual. La meditación te ayuda a comprender que lo material era algo esencial para encajar en la sociedad que vivimos, más no el por qué estamos aquí. Es buena edad para darnos cuenta de que esos primeros siete anos de nuestras vidas, puede que nos hayan moldeado y puede que hayan quedado marcas del pasado, pero todo eso se puede dejar atrás. Podemos reinventarnos, hacernos, comenzar una nueva vida. Es buena edad para darse cuenta de que lo intentábamos demasiado de jóvenes cuando lo que realmente necesitábamos era tan poco para ser felices.  

Y luego por su puesto vienen los cincuenta de oro. He escuchado que es la mejor edad. Probablemente desde esta edad en adelante comencemos realmente a ser la mejor versión de nosotros mismos. Es la edad de mirar al pasado pero como un lindo recuerdo y no con rencor. Es la edad donde eres lo que eres, y punto. Es también la edad de la rebelión, aunque no lo parezca. Rebelión porque tal vez te das cuenta de que llevabas una vida que no era la que querías vivir y te rebelas ante el mundo. Por supuesto la mejor edad para darse cuenta que debemos dejar de lado el materialismo y ser más humanos. Hacer más cosas buenas por el mundo y aportar toda la bondad que sea posible. La edad donde se dice que todas las experiencias lindas que se viven ya son "regalos de Dios"... porque sabemos que algunas cosas tal vez jamás se repiten y hay que vivir cada día como si fuese el último.

Por supuesto en todas las edades se puede ser espiritual, siempre es válido ser contemplativo y dar gracias a Dios por todas las bendiciones que se nos brinda todos los días y por el simple pero maravilloso milagro de estar vivos.

Feliz dia!

Chao pues.








martes, 14 de enero de 2014

La marihuana... dañina o no?

Los grandes defensores de la marihuana suelen hablar únicamente de los buenos efectos de la misma. Hablan de lo bien que se sienten cuando la consumen, de que es completamente natural (aquellos que no consumen otros tipos de drogas con químicos) y me he dado cuenta de que hablan de sí mismos como si fuesen pacifistas. Va fuertemente conectado al legendario "amor y paz". Parece como si el amor, la paz y la marihuana fuesen parte de lo mismo.

No estoy aquí para hablar sobre los daños médicos. Esos los puedes conseguir por google en miles de páginas y estoy segura de que las personas que consumen sí saben que la marihuana puede causar adicción psicológica y si no, no me interesa, es otro tema del cual quiero hablar. 

He hablado con par de personas que regularmente consumen marihuana y más que hablar de si ha sentido cierta adicción o lo que sea (igual ninguno admite tener adicción así que es una pérdida de tiempo), he hablado de si en algún momento se ha puesto a pensar no en el 
daño que se hace a sí mismo, sino en el daño que le hace a los demás. No estoy hablando del que le ocasiona a sus padres y las personas cercanas, el cual ya es bastante en algunos casos. No, estoy hablando de un dañoque va un poco más allá, y para mi sorpresa, muchas personas me respondieron que jamás habían pensado en ello.

Cuando consumes marihuana, a quién se la estás comprando? 
Si eres una persona que la siembra en su propia casa o vives en un país donde es completamente legal y hay siembras de la misma, ni te molestes en leer esto. Me refiero a las personas que son conscientes de que el país en donde viven, la venta de la marihuana es completamente ilegal. 
Bien, entonces tu acudes al que te la vende... pero de dónde saca esa persona la droga que te está vendiendo? Probablemente de otro vendedor, no? O en tal caso, del distribuidor. Ok, el distribuidor a quién se la compra? Lo más probable es que al productor, no? Y así, en dónde termina esta cadena? (droga para dummies) en EL NARCOTRAFICANTE. 
D'ohhh, es obvio!! (dirán muchos). Pero entonces, déjame preguntarte algo: por qué te crees pacifista? por qué andas en tu hipócrita onda de amor y paz cuando tu, de manera indirecta, estás pagándole a un narco? Y le estás pagando un dineral, aparte. Dime que eres un pacifista si ese dinero lo estás dando en una donación para una buena causa. No me digas que eres pacifista si tú eres parte de la gran masa de gente que aporta los bienes para que ocurran miles y miles de crímenes. No me digas que te sientes mal ni por las mulas, ni por los dealers que matan, porque te recuerdo que tu les diste trabajo. El narco no se saca el dinero del... lo saca de tu bolsillo. Tú, probablemente en Venezuela, lo más seguro es que estés comprando la droga que viene de Colombia, que pasa por la frontera y toda la corrupción que esto incluye. Y vamos también a incluir un par (miles) de muertos que quedan en el camino. 

Así que cuando a mi me preguntan si tengo algo en contra de la marihuana, realmente digo que no. Como lo dije antes, si la siembras en tu casa o donde sea y te la vas a fumar, entonces a mí me sabe. Cada quien con su vida y si te gusta la súper nota que te produce, ok, te lo respeto. Pero no, no estoy de acuerdo con lo que conlleva. Y además, personalmente dudo de que esa marihuana que compras por ahí, realmente sea natural. Al narco no le importa que tu te sientas bien o volando o high o lo que sea. Le importa que te hagas adicto. Me han contado varias veces que la que venden en la calle tiene otros componentes que te hacen adicto, así que ya no puedes decir que estás consumiendo algo totalmente natural. Por lo tanto terminas igualmente haciéndote daño a ti mismo. Bueno, eso es algo que a mi no me consta, más sí me consta que en muchos centros de rehabilitación hay varios ingresados únicamente por el consumo de la marihuana. Así que es algo en lo cuál pensar también. 

Perdón a las personas que pude haber ofendido con esto, pero mi idea no es más que crear un poquito de consciencia. Si vas a comprar y a consumir, que al menos seas consciente de los daños que estás ocasionando no solo a tu pequeño círculo familiar, sino el daño
que le haces a la sociedad en concreto. No tiene congruencia que te sientas mal por los males (robos, matanzas, etc) que ocurren por causa del consumo de cualquier droga. No te quejes de los políticos y de la corrupción del país si tu mismo estás mojando unas cuantas manos.

Así que si leíste esto para saber qué tan dañina era la marihuana, pues ya te has enterado. Sí lo es, y bastante.

Chao pues.